Antes de iniciarse en el mundo del running es aconsejable, en especial para los que llevan una vida sedentaria, realizarse un control médico para detectar cualquier posible problema físico.
- Hay que elegir correctamente el calzado. Para ello puedes acudir a alguna tienda especializada en Running. Te ayudarán a elegir el tipo de zapatilla que mejor se adapte a tu pisada y a tu peso.
- Es conveniente realizar ejercicios de movilidad de tobillos antes de empezar cada entrenamiento. Evitarás lesiones.
- Todo entrenamiento debe finalizar con una sesión de estiramientos. Esto evitará dolores, calambres, molestias musculares y agujetas.
- Los abdominales son muy importantes. Equilibran fuerzas y evitan sobrecargas en la espalda. Realizalos todos los días de entrenamiento
- Hasta que alcancemos un poco de nivel, el ritmo de carrera debe ser suave. Debes sentirte cómodo y ser capaz de hablar sin que el esfuerzo haga que se te entrecorte la voz.
- Si corres con alguien que tiene más experiencia, éste debería correr por detrás de ti. De esa forma no te verás obligado a seguir su ritmo.
- En los días de frío hay que abrigarse, pero sin excederse. Tras los primeros minutos de trote empezarás a tener calor, lo que provocará que empieces a sudar y si llevas mucha ropa puedes acabar sufriendo una deshidratación.
- Tras los entrenamientos, no tengas prisa por estirar. Dúchate, ponte ropa seca, y entonces procede a realizarlos.
- Constancia. Hay que tener en cuenta que sólo con ella podrás llegar a cumplir con tus objetivos.